
Desde este 15 de julio de 2026, Colombia completa la implementación gradual de la reducción de la jornada laboral establecida en la Ley 2101 de 2021, pasando oficialmente de 44 a 42 horas semanales sin afectar los salarios ni las prestaciones sociales de los trabajadores. La medida representa uno de los cambios más importantes en materia laboral de los últimos años y obliga a las empresas a replantear sus modelos operativos.
Aunque la iniciativa busca mejorar el equilibrio entre la vida personal y laboral de millones de empleados, diferentes organizaciones empresariales advierten que el panorama no es del todo positivo, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas del país.
Empresas han tenido que reorganizar sus operaciones
La Asociación Colombiana de Gestión Humana (Acrip) señaló que gran parte de las compañías ha venido preparándose para la entrada en vigencia de las 42 horas semanales mediante nuevas estrategias de organización laboral.
Entre las principales medidas adoptadas se encuentran:
- Rotación estable del personal.
- Redistribución de turnos laborales.
- Mayor flexibilidad en los horarios.
- Ajustes en los procesos internos de operación.
- Implementación de nuevas metodologías para mantener la productividad.
El objetivo de estas modificaciones es evitar una disminución en la capacidad operativa de las empresas mientras se cumple con la normativa vigente.
Las mipymes serían las más afectadas
Uno de los mayores retos identificados por los gremios empresariales es el impacto económico que podría tener la reducción de la jornada laboral sobre las pequeñas y medianas empresas.
Sectores como:
- Comercio.
- Turismo.
- Transporte.
- Salud.
- Servicios.

Podrían enfrentar mayores dificultades para contratar personal adicional o invertir rápidamente en procesos de automatización que les permitan mantener sus niveles de productividad.
Las mipymes representan más del 90 % del tejido empresarial colombiano, por lo que cualquier incremento en los costos operativos puede generar consecuencias significativas sobre la generación de empleo y la competitividad empresarial.
¿Qué cambia para los trabajadores?
La nueva jornada máxima legal será de 42 horas semanales, pero esto no significa que todos los trabajadores deban laborar el mismo número de horas diarias.
La legislación permite que empleadores y empleados acuerden la distribución del tiempo laboral durante cinco o seis días de la semana, siempre respetando el límite establecido.
Por ejemplo:
- Cinco días laborales: aproximadamente 8,4 horas diarias.
- Seis días laborales: alrededor de 7 horas diarias.
La reducción tampoco implica disminución salarial ni afecta las prestaciones sociales adquiridas por los trabajadores.
El gran desafío será mantener la productividad
Especialistas en gestión humana consideran que el verdadero reto para las empresas colombianas será encontrar el equilibrio entre el bienestar laboral y la sostenibilidad financiera de sus operaciones.
La transición hacia jornadas más cortas exige inversiones en planeación, reorganización del talento humano y optimización de procesos. Mientras las grandes compañías cuentan con mayores recursos para adaptarse, miles de pequeños negocios deberán asumir los costos de la transformación en un entorno económico que continúa siendo desafiante.
La reducción de la jornada laboral ya es una realidad en Colombia. Ahora, el éxito de la medida dependerá de la capacidad del sector empresarial para ajustarse a los cambios sin afectar el empleo formal ni la competitividad del país.
