Abelardo de la Espriella, Gustavo Petro y Álvaro Uribe, protagonistas del debate tras la elección de la Presidencia del Senado. Imagen de referencia editada por News Global FC

La instalación del nuevo Congreso dejó una de las imágenes políticas más inesperadas de los últimos años en Colombia. Dos fuerzas históricamente enfrentadas, el Centro Democrático y el Pacto Histórico, terminaron votando por el mismo candidato para la Presidencia del Senado, propinándole el primer revés político al presidente electo Abelardo de la Espriella.

La decisión generó todo tipo de reacciones en redes sociales, donde incluso comenzó a hablarse de un supuesto “Petrouribismo“. Sin embargo, ¿realmente Petro y Uribe hicieron una alianza política? La respuesta es más compleja.

¿Qué ocurrió en la elección?

El presidente electo respaldaba al senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, para presidir el Senado durante el primer año de su gobierno.

Sin embargo, el Centro Democrático mantuvo la candidatura del senador Honorio Henríquez, quien terminó imponiéndose con 56 votos frente a 45 de Deluque, gracias al apoyo de su bancada y al inesperado respaldo de senadores del Pacto Histórico, además de otros sectores políticos.

El resultado rompió una tradición política no escrita en Colombia: normalmente el presidente electo inicia su mandato con un aliado al frente del Senado.

¿Por qué el Pacto Histórico votó con el Centro Democrático?

Desde el Pacto Histórico aclararon que no existe una alianza con el uribismo.

Su decisión respondió, según varios de sus dirigentes, a un mensaje político dirigido al presidente electo. Consideran que el Congreso debe mantener autonomía frente al nuevo Gobierno y evitar que el Ejecutivo tenga influencia sobre la mesa directiva desde el inicio del mandato.

Por eso insistieron en que su voto fue circunstancial y no representa un acuerdo permanente con el Centro Democrático.

¿Y por qué el Centro Democrático tampoco apoyó al candidato de Abelardo?

Aunque muchos daban por hecho que el uribismo respaldaría al candidato impulsado por el presidente electo, el partido de Álvaro Uribe decidió defender la candidatura de Honorio Henríquez, argumentando que correspondía al Centro Democrático ocupar esa dignidad por los acuerdos políticos existentes en el Congreso.

La decisión también dejó en evidencia que, pese a compartir posturas en varios temas de seguridad y economía, existen diferencias entre el nuevo Gobierno y sectores del uribismo sobre la forma en que debe construirse la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

¿Es el primer revés para Abelardo de la Espriella?

Para varios analistas, sí.

La derrota de su candidato representa el primer tropiezo político del presidente electo antes de asumir oficialmente el cargo el próximo 7 de agosto. No obstante, expertos coinciden en que el golpe es principalmente simbólico, ya que Abelardo de la Espriella aún cuenta con una mayoría legislativa para impulsar buena parte de su agenda, aunque ahora tendrá que negociar con mayor intensidad dentro del Congreso.

¿Qué dijo Abelardo?

Tras conocerse el resultado, el presidente electo aseguró que nunca estuvo obsesionado con controlar la Presidencia del Senado y afirmó que respeta plenamente la autonomía del Congreso.

También señaló que su prioridad será trabajar con las diferentes fuerzas políticas para sacar adelante las reformas que considera necesarias para el país.

¿Existe realmente un “Petrouribismo”?

La imagen del Centro Democrático y el Pacto Histórico votando por el mismo candidato alimentó el debate en redes sociales, pero dirigentes de ambos sectores rechazaron que exista una alianza política.

Desde el uribismo, figuras como Paloma Valencia calificaron esa versión como un “cuento”, mientras que el propio Alfredo Deluque afirmó que no cree que haya nacido un nuevo bloque político. La coincidencia, aseguran, respondió únicamente a una votación específica y no a un acuerdo entre Petro y Uribe.

¿Qué viene ahora?

Con Honorio Henríquez al frente del Senado, el gobierno de Abelardo de la Espriella tendrá que demostrar su capacidad para construir consensos con el Congreso. La elección envió un mensaje claro: aunque el nuevo presidente llega con un importante respaldo electoral, el Legislativo busca dejar en evidencia que actuará con independencia y que ninguna fuerza política tendrá el control absoluto de las decisiones parlamentarias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *