La ola polar que castiga a Norteamérica este enero de 2026 ha encontrado su epicentro en Canadá. La ciudad de Toronto, motor económico del país, amaneció este martes sumergida bajo una nevada histórica que ha obligado a declarar el estado de emergencia en varios distritos metropolitanos.
Una ciudad detenida por el hielo
En primer lugar, la magnitud de la tormenta superó todas las previsiones meteorológicas. Durante la madrugada, la acumulación de nieve alcanzó niveles que no se registraban desde hace más de 30 años. Por lo tanto, las principales autopistas, incluyendo la 401, se convirtieron en estacionamientos gigantes de vehículos atrapados.
Además, el servicio de trenes y autobuses fue suspendido de manera indefinida. Por otro lado, el Aeropuerto Internacional Pearson reportó la cancelación de más del 80% de sus vuelos, dejando a miles de viajeros varados en las terminales en condiciones de frío extremo.

El peligro de las temperaturas extremas
Por una parte, el mayor riesgo no es solo la nieve, sino la sensación térmica que ha descendido por debajo de los -30°C. En consecuencia, los servicios de salud han emitido alertas rojas por casos de congelación e hipotermia en cuestión de minutos de exposición al aire libre.
No obstante, los equipos de emergencia trabajan a contrarreloj para restablecer la energía eléctrica. Se estima que más de 50,000 hogares se encuentran sin luz debido a que el peso del hielo derribó postes y cables de alta tensión en el sur de Ontario.

¿Qué esperar para las próximas horas?
Finalmente, el Servicio Meteorológico de Canadá advierte que el sistema de baja presión se está desplazando hacia Quebec, lo que podría agravar la situación en Montreal. En conclusión, Norteamérica enfrenta uno de los inviernos más feroces de los que se tenga memoria, poniendo a prueba la infraestructura y la resiliencia de sus ciudadanos.


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